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Parashá Devarim No. 41

Hoy comenzamos a estudiar el último libro de Moisés. No necesariamente el último libro de la Torá de Moisés, porque en cierto sentido, los primeros cuatro libros constituyen realmente la Torá debido a que Devarim es como una “repetición” o “recapitulación” de todo lo que fue previamente enseñado. Sin embargo, debido al hecho de las condiciones que produjeron este libro, es de vital importancia que Moisés subrayará los aspectos más importantes que consideró debía volverse a decir a nuestro pueblo.
El nombre de este libro en Español, (error en la traducción al Griego), salió “Deuteronomio”, que significa: Segunda Ley, cuando lo que realmente quisieron escribir fué: “Repetición de la Ley”.
El nombre original del libro es DEVARIM cuya raíz significa “palabras”. Como es la tradición de nuestros padres, los libros de la Torá reciben el nombre de la primera frase con la cual comienzan.
Por lo tanto, este libro constituye una repetición y explicación, por medio del profeta, de la Torá que ya fue dictada y entregada una vez por todas desde el cielo. Por eso el libro empieza: “Estas son las palabras que habló Moshé”. Como “palabra” está en plural, entonces el nombre del libro no es DAVAR, sino DEVARIM, es decir, las “palabras” que habló Moshé a nuestros padres.
Este quinto libro de Moisés consiste de 32 capítulos y está dividido en 11 secciones que son las 11 semanas que nos separan de la conclusión del ciclo anual de lectura de la Torá.
Devarim recoge los tres más importantes discursos dados por Moshé antes de morir, cuando nuestro pueblo Israel estaba a punto de entrar en Erets Israel, la tierra prometida.
En el primer discurso él mira hacia atrás, a los 40 años que habían pasado desde la salida de Egipto.
En el segundo, repite los diez mandamientos y otras leyes, estatutos e instrucciones relacionadas con la familia, la vida social, los sacrificios del Santuario y el gobierno de Israel.
Como nuestros padres estaban pasando de una realidad nómada a una sedentaria, la nueva vida que vendría requeriría algunas nuevas instrucciones y nuevas aplicaciones de otras instrucciones dadas que se adaptaran a las nuevas condiciones sociales del pueblo.
En el tercer discurso, Moshé asegura a Israel las bendiciones que vendrían si obedecían los mandamientos del Señor así como la disciplina a que serían sometidos si los abandonaban.
El libro concluye con los últimos días de Moisés, la bendición que levantó sobre todas las tribus de Israel, su muerte y sepultura así como los días de duelo que guardaron nuestros padres por su partida.
Moshé ya recibió el anuncio de HaShem, al final de BaMidbar, de que definitivamente el no entraría en la Tierra Prometida, por lo que debería prepararse. Una de las formas de prepararse fué preparando al Pueblo. Y una de las formas de preparar al Pueblo fue asegurándose de que tuvieran claras las enseñanzas de la Torah, por lo que el comienza a repasar y enfatizar los pasajes y eventos más significativos. Desde allí se hizo fuerte en la práctica del Judaísmo, el método de repetición de la Torah para aprenderla.

Contenido de Esta Parashá: Devarim 1:1 al 3:22.

Devarim 1:1 -8: “Estas son la Palabras”.
• “Estas son la Palabras” o simplemente “Palabras” dan el título de este libro, y de esta Parasha en Hebreo.
• Moshé comienza a preparar al Pueblo haciendo un recuento Torah-histórico, desde la salida de Egipto.
Los hijos de Israel habían pecado “en el desierto” según Éxodo 16:3; “en el Arabá” según Números 25:1-3; “frente a Suf” según Éxodo 14:11 y Salmo 106:7; “en Parán” según Números 12:6 y capítulo 13; denigraron lo blanco en Éxodo 31:16; se rebelaron en Jatserot según Números 11:35; y levantaron el becerro de oro según Éxodo 32. Cuando habla de once jornadas o etapas, lo hace en un sentido doble: si bien es cierto que desde Horeb o Sinaí (ambos nombres aplican a la misma cadena de montes), Israel lo hizo en once etapas, también es cierto que es un recorrido que es posible hacerlo caminando en once días. Por desobediencia el Pueblo tuvo que demorarse casi 40 años.

• 1:5 “Declarar esta Ley”: la traducción correcta es: enseñar la Torah.

Devarim 12:32 está escrito: “Cuidarás de hacer todo lo que te mando; nada le añadirás ni le quitarás.”

Devarim 4:2: “No añadiréis nada a la palabra que yo os mando, ni quitaréis nada de ella, para que guardéis los mandamientos de HaShem vuestro Eloha que yo os mando.”

Mateo 5:17-18: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se haya cumplido”.

Juan 5:46: “Porque si creyerais a Moshé, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.”

Romanos 3:21: “Pero ahora, aparte de la Torá (escrita), la justicia de Eloha ha sido manifestada (en Yeshúa la Torá viviente), atestiguada por la Toráh y los Profetas”

Hechos 26:22: “Así que habiendo recibido ayuda de Eloha, continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los profetas y Moshé dijeron que sucedería”

“Al otro lado del Yardén, en la tierra de Moav, Moshé comenzó a explicar esta ley, diciendo”
La palabra hebrea que ha sido traducida como “declarar” (RV60), “proclamar” (RV95), “explicar” (LBLA) es “baar” que significa: “explicar”, “aclarar”, “esclarecer”; “comentar”, “exponer”; “inculcar”; “inscribir”, “grabar”. Esto nos enseña que la Torá ya había sido dada y que lo que ahora viene es una explicación de ella. El libro de Devarim, que contiene 200 de los 613 mandamientos.

Juan 13:34: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros”.

El no añade un nuevo mandamiento para que sean 614, porque ya fue dicho: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Lo nuevo que es introducido por el Mesías es la aplicación del mandamiento: “como yo os he amado”. Él está dando nueva vida a un mandamiento antiguo, y está dando la aplicación perfecta a ese mandamiento de una nueva manera. El mismo principio está escrito en:

1 Juan 2:7-8: “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra (Toráh) que habéis tenido desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.”

No se trata de una nueva Torá o un nuevo mandamiento, sino el que los hijos de Israel hemos tenido desde Sinaí y que hemos oído desde el principio, desde Bereshit, Génesis.
Esta verdad eterna se encuentra en la Torá de Moshé, pero no había sido revelada antes a los profetas con la misma claridad como ahora, como está escrito:

Efesios 3:4-6: “En vista de lo cual, leyendo, podréis comprender mi discernimiento del proyecto secreto del Mesías, que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, en la misma medida que ahora ha sido revelado a sus santos emisarios y profetas por el Espíritu; a saber, que los gentiles (convertidos por medio del Mesías) son coherederos (con los judíos) y miembros del mismo cuerpo (de Israel), participando igualmente de la promesa (porque ahora se encuentran) en el Mesías Yeshúa mediante (la conversión que hayan experimentado por medio de recibir) las buenas nuevas.”

Colosenses 1:26-27: “el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Hashem quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles (convertidos por medio del Mesías), que es el Mesías en vosotros, la esperanza de la gloria.”
• Termina esta sección con la orden de poseer la tierra, esto es confirmación de las promesas que HaShem hiciera en muchos pasajes anteriores. Era el tiempo de tomar posesión de Ha Eretz, La Tierra.
Génesis 17:8; Génesis 48:4; Éxodo 6:8; Éxodo 15:17; Éxodo 32:13; Levítico 20:24; Números 26:53; Números 34:13; Números 34:18; Números 34:29; Números 35:8; Números 36:9…………………..; etc.

Devarim 1:9 -18: “Nombramiento de Jueces”.
Es repetición de Shemot 18:13 al 17. Llama la atención que en este pasaje Moshe omite quién fué el que le dió el consejo de nombrar Jueces o Consejeros. Su suegro Jetro. El porqué de la omision no lo sabemos. De todos modos está registrado en Shemot.
1:13: “Escoged de entre vuestras tribus hombres sabios, entendidos y conocidos entre sus tribus, y yo los nombraré como vuestros jefes.”
Moshé exige cuatro requisitos para poder ser juez, los cuatro son:
• Tiene que ser hombre, en hebreo “ish”. La halajá judía no permite que una mujer actúe como juez. Devorah fue una excepción por no haber hombres, Jueces 5:7.
• Tiene que ser sabio, en hebreo “jajam”. La sabiduría es la habilidad práctica para funcionar con éxito y sacar el mayor provecho de algo, ver. Eclesiastés 10:10.
• Tiene que ser entendido, de la palabra hebrea “bein”, “entre”. El entendimiento es la capacidad de discernir y separar entre una idea y otra, evaluar y pensar críticamente.
• Tiene que ser conocido, en hebreo “yadá”, por su tribu. El concepto hebreo de conocer tiene más que ver con una relación y experiencia que con acumulación de pensamientos. El conocimiento se obtiene por medio de un acto de preocupación, dedicación, simpatía o afecto por alguien.
Hechos 6:1-7: “Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los (judíos) helenistas en contra de los judíos (nativos), porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria (de dinero). Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Eloha para servir (dinero) en las mesas. Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra. Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu de santidad, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los emisarios, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos. Y la palabra de Eloha crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Yerushalayim, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”

En esta ocasión había una necesidad similar a la que hubo en el desierto. Los mismos requisitos son listados para los que iban a trabajar con la distribución económica entre los pobres de la comunidad:
• Hombre, (ish).
• Buena reputación, (yadá).
• Lleno del Espíritu, lo que produce entendimiento y capacidad creativa, (bein).
• Lleno de sabiduría, (jajam).
El suegro de Moshé, Yitró, propuso otras cuatro cualidades, según Éxodo 18:21, donde está escrito:
“Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces (1), temerosos de Eloha (2), hombres veraces (3) que aborrezcan las ganancias deshonestas (4), y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.”
Mateo 5:21-22: “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”.

Mateo 12:18: “He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu sobre él, Y a los gentiles anunciará juicio”.

Devarim 1:19 -33: “Misión de los doce espías”.
Vuelve a enseñarles la experiencia de los doce espías, y la reacción del Pueblo ante el reporte negativo de los diez. Un aspecto notable, que ya hemos visto anteriormente pero que vale la pena volver a ver, es que, en el verso 21 Moshé dice al Pueblo que Adonay ya les había entregado la Tierra, debían subir: hacer Aliya: Eretz Israel es zona montañosa, y conquistarla. Pero el Pueblo, no creyendo la Palabra de HaShem, pide que envíen espías para reconocer la Tierra, dicho que le pareció bién a Moshé, quién sin consultar con Adonay, nombró y envió los doce espías.

Devarim 1:19 -33: “Castigo al pueblo”.
Esa duda del Pueblo y la mala decisión de Moshé, provoca la posterior rebeldía del Pueblo ante el reporte negativo, y el castigo Divino con los 40 años en el desierto hasta la muerte de toda esa generación que salió de Egipto, solo dos fueron los que podrían pasar, Josué y Caleb.
La imagen que tenemos de HaShem determina nuestras decisiones, y ante todo nuestra fe en Él. La vida eterna consiste en conocer a HaShem, de manera experimental como está escrito:

Juan 17:3: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Eloha verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.”
Estos hijos de Israel tenían una imagen totalmente equivocada del Eterno, creada por ellos mismos, por no tomar en serio la revelación que Él les había dado de Sí mismo. Por eso no podían creerle. Por otro lado es posible que había una provocación detrás de esas palabras. Aunque en el fondo sabían que HaShem los amaba, porque así lo había mostrado desde el principio, les gustaba discutir, provocar y hablar mal. Así son muchas personas. Aunque conocen la verdad, chismorrean con rumores, mentiras y malos entendidos para divertirse y entretenerse con eso. Ese comportamiento no corresponde a los justos, como está escrito:

Éxodo 23:7: “Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.”
Proverbios 30:8: “Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas”

El concepto de fe en el mundo hebreo es muy diferente al concepto de fe en el mundo griego. La palabra hebrea que ha sido traducida como “confiasteis” es “heemin”, que significa “creer”, “confiar”, “esperar”. La raíz de esa palabra es “amán” que significa “sostener”, “apoyar”, “criar”, “afirmar”, “establecer”.
La palabra hebrea para fe, “emuná”, significa “rectitud”, “veracidad”, “sinceridad”, “verdad”, “fidelidad”, “lealtad”, “honradez”, “firmeza”, “constancia”, “confianza”.

El concepto de fe griego tiene que ver con una actividad intelectual, cuando la persona piensa algo específico. La fe para un hebreo es poner su confianza y ajustar su vida de acuerdo a la persona en la cual es depositada su confianza. La fe griega se basa en unos puntos doctrinales, dogmas, frases aprendidas de memoria, que no necesariamente afectan el estilo de vida de la persona.
Yohanan (Juan) 15: 1 al 11, Yeshúa da uno de los secretos o llaves para vivir la vida que agrada a Adonay, en la comparación de la Vid: El, y las ramas o pompanos, nosotros:
PERMANECER EN EL, EN EL RUAJ HA KODESH, Y EN LA TORAH.

Devarim 1:41 -46: “La derrota en Horma”.
El pueblo, creyendo que aún Adonay estaba con ellos, se “arrepienten” (ponemos esta palabra entre comillas, porque ese no es el verdadero teshuvá, arrepentimiento) y van a tratar de conquistar la Tierra, sufriendo una tremenda derrota. Y no es que Adonay no estaba con ellos. El seguía con ellos, pero no estaba cuando ellos hacían lo que era contra Su Voluntad.

Devarim 2:1 -25: “Los años en el desierto”.
Es una rápida síntesis de algunas de las experiencias vividas por el Pueblo, dando vueltas, y vueltas, y vueltas por el desierto, hasta completar los 40 años.

En Yehudím Meshijim (Hebreos) 3:7 al 4:11 nos habla del Shabbath práctico que podemos vivir en Yeshúa, todos los días de nuestra vida.

Devarim 2:26 -37: “Israel derrota a Sehón”.
Nos muestra la nueva etapa, con la nueva generación. Ya todos los de la generación anterior habían perecido en el desierto. Y entonces sí, es el tiempo en el que HaShem va con ellos comenzando la marcha hacia conquistar la Tierra. Como el rey Sehon, de Hesbón, tierra al oriente del Río Yardén, Jordán, no aceptara la propuesta de Moshé de dejarlos pasar, aun pagándole Israel lo que consumiera en su territorio, Adonay los entrega en manos de Israel, quienes los derrotan y conquistan su tierra.

Devarim 3:1 -11: “Israel derrota a Og rey de Basán”.
Otro rey que se opone al paso de Israel, y que Adonay entrega e Israel derrota conquistando también sus tierras.

Devarim 3:12 -22: “Dos y media tribus fuera de Eretz Israel”.
Los estudiamos el Shabbat anterior en la Parashá Mattot.

Resumen de la Haftarah Devarim: Yeshayahu (Isaías) 1: 1 al 27

Versículos 1 al 9 es una declaración que el profeta hace por Visión de HaShem. Hoy Él quiere seguir dándonos Su Visión. Y es necesario aquí aclarar la diferencia entre Su Visión y visiones: Su Visión en lo que el Eterno ve y quiere inspirarnos como lo que impulse nuestra vida a cumplir Su Propósito para nosotros mismos, para los hermanos, la Kehilá y Su Reino.
Su Visión en nosotros nunca puede ser diferente entre unos y otros, al extremo de llevarnos a antagonismos, si no en Ejad, unidad. Puede ser complementando Su Visión general entre unos y otros, pero no dividiendo en antagonismo. Visiones, pueden ser soñar, tanto durmiendo como despiertos, vivencias que el Eterno nos da para confirmar Su Visión en nosotros.
En este pasaje la Visión que HaShem le da a Ishayahu es anunciar al Pueblo que por la maldad y desobediencia de ellos, están siendo castigados, y si no se arrepienten y cambian vendrá más castigo aún. Sin embargo, por Su Hesed, gracia y misericordia, el verso 9 nos habla del remanente fiel.
En los versos 10 al 20, HaShem, siempre por el ministerio del Profeta, llama en sentido figurado a los líderes del Pueblo “príncipes de Sodoma” y al Pueblo: “Pueblo de Gomorra”. Les hace ver que los sacrificios y las ofrendas, y aún la celebración del Shabbath y las Fiestas no sirven cuando no hay sinceridad en la obediencia y el servicio para El. De la misma manera esto aplica hoy para nosotros, en relación con el sacrificio de Yeshúa. Finalmente el Eterno está llamando a un verdadero teshuvá.
Los versículos 21 al 27 se muestran las consecuencias de la desobediencia en los versos 21 al 24, y en los siguientes vemos las consecuencias de Él obrando para traer al Pueblo nuevamente hacia Él.

¡¡¡¡¡¡¡Bendiciones en nombre de Yeshúa ben David vuestro rey!!!!!!!

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