Parashá – Tzav Vaykrá, Levítico 6:1 al 8:36 #24

Esta parashá se titula: «Tzav» cuya traducción es «Orden o Mandamiento»
Viene de una raíz que contiene la idea de un imperativo por necesidad real, verdadera, que tiene una razón. Es como cuando un padre le ordena algo al niño, como tomarse una medicina, porque de lo contrario moriría.
Los mandamientos del Eterno son para vivirlos. No son para repetirlos meramente y sin sentido; debemos experimentar cada expresión que pronunciamos, internalizarlo y permitir que sea parte de nuestra vida, que enriquezca nuestra relación y conocimiento del Eterno.
Esto se manifiesta por medio de la conducta, el carácter, los deseos, porque afecta al ser humano íntegramente. Los korbanot representan los medios de gracia del Eterno para acercarnos a El.
El sacrificio de Yeshúa Ha Mashiaj es la revelación que persigue como fin todos estos mandamientos; por tal razón ni una «iot», ni una «tilde» pasara hasta que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Elohim, a un barón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Mashiaj. Así que hermanos, permitamos que Yeshúa Ha Mashiaj sea formado en nosotros. Eso se logrará por medio de una entrega incondicional a El.

Biblia (Levítico 6:8 y 9) – Toráh (Vayikrá 6:1 y 2).

• La orden viene del Eterno y es irrevocable y permanente.
Apocalipsis 3:16 y 3: 19 al 22 – El Señor pide entrega total y permanente, la tibieza o entrega mediocre no es aceptada por Adonaí.

Biblia (Levítico 6:10 al 13) – Toráh (Vayikrá 6:3 al 6)
• El fuego debe arder continuamente, no puede apagarse.
Cada día debe ser una oportunidad para servir al Eterno, para obedecerlo y cumplir Sus mandamientos. No basta que usted obedeciera ayer. La obediencia de ayer fue válida para ayer. Hoy hay que orar otra vez, amar otra vez, servir otra vez, obedecer otra vez.
El trabajo de cada día hay que hacerlo con fuerzas renovadas, con la frescura de la primera vez. Pensar que ya hemos servido suficiente y que ahora ya no hay que servir más, es un pensamiento contrario a la Toráh.

Salmo 1:1 al 3 – El justo debe vivir La Toráh del Eterno de día y de noche (permanente) y los resultados son asombrosos.

Jeremías 23:29 – La Torah es el fuego que debe arder continuamente para quebrantar y transformar nuestro corazón de piedra.

Mateo 3:11 y 12 – La Toráh viviente (Yeshúa Ha Mashiaj) es el fuego que nos purifica con su Espíritu Santo y debemos hacer arder continuamente su palabra en nosotros, para transformar nuestro corazón.

• Sacará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio.

La ceniza (lo que se hizo ayer) tiene que ser quitada del altar y colocar en él ofrenda nueva cada día. El Eterno ordenó a Moshé que el más mínimo recuerdo del sacrificio de ayer debía ser removido del altar para que un nuevo y fresco sacrificio diario pudiera ser levantado.

Al tratar con las cosas del pasado, Aarón y sus hijos debían quitarse las ropas del continuo sacrificio y usar las otras ropas (6:11 esto es, las ropas sencillas que se identifican con lo realizado, nunca las ropas de lino fino que deben ser usadas para el sacrificio diario.

Ciertamente que no debemos olvidar el pasado y el Eterno tampoco olvidará el trabajo que hemos hecho en el ayer para Su causa, pero las cosas que hemos hecho son como las cenizas que deben ser retiradas a un lugar limpio, pero que no afecte la responsabilidad de hoy en ninguna manera.
Al quitar las cenizas y retirarlas del alcance de la vista, el Eterno nos protege para que no descansemos en el pasado, sino que asumamos cada día con nuevas fuerzas y con nuevo aliento con el fuego di lÄriB que él ha prometido encender en nuestros corazones.

Biblia (levítico 6:14 al 18) – Toráh (Vayikrá 6:7 al 11).

El fuego debía arder toda la noche sobre el altar. También la porción de las ofrendas del Eterno que él apartó para el sostenimiento de los sacerdotes. Debido a la santidad de esta ofrenda, debía ser comida en un lugar santo y todo el que entre en contacto con lo ofrecido, viene a ser considerado santo. Así pues:

• lo que toca algo sagrado no contamina lo sagrado, sino que lo sagrado lo santifica a él.

Biblia (levítico 6:19 al 7:10) – Toráh (Vayikrá 6:12 al 7:10).

En esta sección se estudian las ofrendas que pertenecen a los sacerdotes. Estas ofrendas deben ser del todo quemadas y está prohibido comer de ellas. También se añade el procedimiento que había de seguirse en caso de ofrenda por el pecado y ofrenda por la culpa. Se vuelve a enfatizar que todo el que tocare la carne de estas ofrendas, viene a ser santo.

Vayikrá 7:2. -.Si miramos bien, la ofrenda por la culpa no podía degollarse o sacrificarse en un lugar diferente al holocausto. En el mismo lugar tenía que ser ofrecido.
De esta manera se protegía al pecador de extrema vergüenza, pues siendo que un mismo altar servía para ambos, solamente el sumo sacerdote y el levita conocerían la causa por la cual traía su víctima delante del Eterno. Así que el pueblo que lo veía a usted haciendo un sacrificio, no sabía si era de holocausto o por culpa.

De aquí aprendemos el cuidado que debemos ejercer los hijos de Israel a fin de cuidar la reputación de nuestro prójimo no haciendo nada que pueda exponerlo públicamente a la vergüenza.

Biblia (levítico 7:11 al 7:38).

Aquí se especifican las instrucciones en relación a las ofrendas de paz. Se prohíbe a una persona en estado de inmundicia, comer de las ofrendas de paz que pertenecen al Eterno.

Vayikrá 7:11,12. -.La Ley de Dios dada por medio de Moshé establece que cuando nuestras vidas han estado en una situación de daño, ya sea de accidentes, enfermedades, contagios, calamidades naturales, pérdida de empleo, etc., y han sido preservadas por la intervención del Eterno, una ofrenda de paz debía ser traída delante de HaShem.
Esta ofrenda se conoce como Korbán Todah, Ofenda de Gratitud.
Juntamente con su Korbán Todah, la persona debía traer 40 rodajas de pan en cuatro diversas fòrmas:
• Tortas sin levadura amasadas con aceite
• Hojaldres sin levadura untadas con aceite.
• Flor de harina fritas en aceite.
• Tortas con levadura.

De cada una de esas formas, una era dada al sacerdote oficiante. Las restante 36 debían comerse. Según la ley que rige el Korbán Todah, hay un tiempo límite para su presentación. El día mismo de su presentación o al día siguiente (Vayikrá 7: 15,16).

Después de ese tiempo, el Korbán Todah no podía ser comido
¿Por qué tan poco tiempo fue dado para la ofrenda de acción de gracias? Piensa en esto: ¿cómo podría una persona sola comerse 36 tortas de pan en forma variada? Debido a que esas porciones había que comerlas, era demasiado para una sola persona.

Así pues, ella debía invitar a otros para que compartieran con él su gozo y así la ofrenda pudiera ser comida en el tiempo prescrito por el Eterno.
Para ello, la persona misma tendría que decir acerca de su gozo a otros e invitarles a estar con él para el día cuando fuera ofrecer su Korbán Todah.

Si a la persona le había ocurrido algún desastre, alguna enfermedad o cosa publicarlo. Cuando había cometido una falta, no debía publicarla. Debía venir privadamente al sacerdote y ofrecer una ofrenda por su culpa en el mismo lugar que se ofrecía el holocausto como ya vimos.
Pero cuando te sucede algo bueno y positivo, entonces debías contarlo a otros e invitarles a gozarse contigo.

De esto aprendemos que el lenguaje que usamos en público debe ser aquél que exalta la misericordia y el poder de Dios, no el de nuestros problemas.
Esto no significa que no podemos hablar de nuestros problemas. Pero significa que no podemos andar publicando nuestros problemas, para eso debemos ir privadamente a nuestros líderes.
Sin embargo, cuando el Eterno nos da una bendición, cuando muestra Su gran salvación y somos visitados por Su poder, es nuestra responsabilidad dar a conocer Sus obras en presencia de los hijos de Israel. Por lo tanto, el lenguaje prioritario de nuestros labios deberá ser siempre el de korbán Todah, no el de Korbán asham.
¿Cómo es nuestro lenguaje en la comunidad?
¿Cuáles son los temas que seleccionamos en nuestro diario vivir?
Los hijos de Israel debemos enfocar nuestros ojos en los hechos poderosos del Eterno y agradecer cada día los favores que nos concede como está escrito:

«Bendice alma mía al Eterno y nunca olvides sus beneficios»

Biblia (levítico 8:1 al 36). – Toráh (Vayikrá 8:1 al 36).

Aquí encontramos las instrucciones dadas para la purificación de Aarón y sus hijos a fin de consagrarlos para el ministerio delante de todos los hijos de Israel. Por tal razón, Aarón entró al mikvé y fue purificado y luego vestido con las ropas sagradas. Más tarde, el Tabernáculo es ungido también con todos sus utensilios para que vinieran a ser santos para el Eterno.
• De aquí aprendemos que antes de ser enviado al ejercicio de un oficio divino, debe haber un acto especial de purificación y unción.

Vayikrá 8:36 – La humildad es una virtud del corazón que escasea mucho en cada generación.
La humildad no tiene nada que ver con las posesiones, pero no se hace alarde de ellas.
La humildad no tiene que ver con la falta de posesiones, pero no se vive anunciando siempre nuestra pobreza. La humildad es una actitud interna del alma por la cual aceptamos con mansedumbre nuestra posición, nuestros recursos, nuestros dones, sin hacer alarde de ellos y sin mostrarnos víctimas. Mientras más esfuerzo colocamos para mostrar a otros que somos humildes, más orgullosos y vanagloriosos somos.

Hay personas que cuando reciben un honor encogen sus hombros, tanto el de la derecha como el de la izquierda para dar la impresión que no enfatizan mucho lo realizado, más por dentro piensan que es correcto el reconocimiento que se les hace y que merecen el honor que se les entrega.

Tal actitud interna prueba que hay todavía mucha hipocresía en nuestras vidas que debe ser echada de nosotros. No trates de impresionar a otros con tu humildad porque en ese mismo momento te será contado por orgullo. Cuídate del orgullo de la Humildad
Salmos 45:4 – En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, Y tu diestra te enseñará cosas terribles.

 

HAFTORAH: JEREMIAS  7:21  AL 8 : 3 , 9:22-23
BRITH HA DASHA PARA PARASHA TZAV : HEBREOS 7:1-19

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